CRÓNICAS CINECICLÉTICAS IV

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¡Hola a todas desde Agadir!

Antes de empezar con algunas impresiones y peripecias de nuestro primer mes y medio por tierras africanas (marroquíes) me gustaría apuntar algo; tanto Isa como yo, hace tiempo que libremente tomamos la decisión de hacer este viaje, con lo que si en algún momento da la sensación de ahora en adelante de que nos quejamos por la dureza o privaciones que nos acontecen, se debe simplemente a motivos narrativos, se trata de intentar haceros llegar lo más fiablemente posible algunos de los acontecimientos que nos suceden; nos hemos metido en este berenjenal por gusto, consideramos pues que quejarse no es demasiado coherente.

Vamos entonces al meollo. Con el mes de Noviembre arribamos a tierras africanas vía Tánger con la certeza inesperada de que el verano había terminado; en esa semana en España cambió la hora y al cruzar el estrecho además se manejaban con una hora menos; de repente teníamos dos horas menos de luz y además, en contraste con el sol gaditano, no paraba de llover, el otoño pasó de largo y el invierno nos plantó un par de bofetones que nos quedó claro que empezaba lo serio.

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Pero no estábamos en terreno desconocido del todo; Eloy, un donbenitense de pro que trabaja en un centro de acogida de niños de madres solteras (Centro Lerchundi) y donde íbamos a hacer la primera proyección africana nos recibió en el puerto con una sobriedad socarrona que nos conquistó a la primera. No sólo él, entre Mar y Mustafa (coordinadora y colaborador) desde luego nos hicieron menos traumático el paso que acabábamos de dar.

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El cambio está siendo muy progresivo pero a su vez es insistente e inapelable; las personas hablan otro idioma (aunque en Tánger muchas lo hacen en español por su antiguo pasado como protectorado español), comen condimentando muy diferente, de la religión ni os cuento, y luego los pequeños matices, los gestos, las muecas, el mirar, la forma de vestir, de discutir, de enfrentar una conversación; ya no hay más remedio que aceptar que somos visitantes y extraños al tiempo. Intentaremos aprender algunas palabras en Darilla (dialecto árabe que se habla en Marruecos) y las costumbres necesarias para meter la pata lo menos posible.

En un pueblito a 30 km de Tánger, llamado Hajr Nhal, proyectamos en la primera eco-escuela de Marruecos, por el empeño de su director, un cuasi jubilado llamado Marabeth.

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Cerca de Tetuán, en Martil más concretamente, Lerchundi se cruzó de nuevo en nuestro camino.(José Antonio Ramón Lerchundi Lerchundi, quien adoptó posteriormente el nombre religiosos de José María de San Antonio y fue principalmente conocido como José María Lerchundi o José Lerchundi (Orio, Guipúzcoa, 1836 – Tánger, 1896) fue un misionero franciscano, diplomático y arabista español. No me refiero a este fraile que tanto y tan bien hizo por esta parte de Marruecos, sino al centro cultural que lleva su nombre, que incrustado en una iglesia ahora desacralizada albergaba una bulliciosa biblioteca siempre animada por estudiantes y estudiosos de distintas nacionalidades y dinamizada por Paco, nuestro anfitrión, que trabaja a destajo para tener siempre un programa cultural que resulte atractivo a los/as inquietos/as de la localidad.

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Desde hacía semanas Paco se había puesto en contacto con nosotras y enseguida conectamos muy bien con él; nos organizó una proyección en la biblioteca y nos dio alojamiento en la misma iglesia-biblioteca, en la que antaño había sido la celda de algún fraile comprometido. Sin duda, ahora conociendo mejor la mayoría de los/as religiosos/as que llevan décadas dejándose la piel trabajando sobre el terreno en África, estoy empezando a no totalizar mis impresiones sobre la iglesia; aquí no viven en la abundancia, se mezclan con el pueblo para ayudar con todas las consecuencias y probablemente se “cohíban” mucho más en su trato con los/as niños/as que sus homónimos apoltronados. Proyectamos “Cést eux les chiens” de Hicham Lasri, un film marroquí y algo polémico en el país que por tratar sobre los años de plomo y también la primavera árabe, el debate del cineforum posterior fue bastante animado; afloró el tema de la censura y se hicieron comparaciones varias con Occidente. En Marruecos, los cuerpos se tensan y las pieles de los rostros mudan de color cuando tratas públicamente (y no precisamente cuando coincides con la versión oficial) estos temas: la religión, el rey y el Sáhara Occidental; los/las que me conocen podrán imaginar las heridas que tengo en la boca de tanto morderme los labios para no decir lo que pienso, las llagas de mi boca cicatrizan lentamente mientras pienso lo diferente que viviríamos todas (con diferente quiero decir “en la puta gloria”) sin reyes (o reinas), sin curas (o monjas), sin fronteras, sin banderas.

Entre Tetuán y Martil estuvimos una semana entera proyectando cada día, hubo un día que hicimos sesión triple. En Tetuán lo hicimos en el colegio El Pilar y en el Jacinto Benavente, y también en el Centro Cultural Lerchundi; todo lo anterior organizado por su industriosa directora Consuelo, que incluso trabajó para que estos centros aportaran ayuda económica a nuestro proyecto. Gracias a todas, gracias Consuelo. También tuvimos la suerte de poder hacer dos sesiones en un centro de niños discapacitados intelectuales (Centro Hanan) y otra en M’diq (En la feria del libro del Rincón), los organizadores, todos trabajadores de la Universidad, con Mohamed a la cabeza, hicieron un gran esfuerzo para que estuviéramos allí y gracias a ellos/as dormimos en un precioso y lujoso hotel. Gracias de nuevo a todos/as por el trato, el cariño y la profesionalidad con la que nos tratasteis.

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Los días en el calendario pasaban sin disminuir ni aumentar su ritmo habitual, es decir, que avanzaban sin remisión, al igual que la caducidad de nuestro visado. Estábamos tan a gusto y tan bien queridos, que cuando quisimos darnos cuenta habían pasado 15 días y aún nos restaban los más de 3000 km que nos separaban con la frontera sur del país, teníamos que movernos y finalmente con pena (como en cada despedida), lo hicimos. Esa es una de las zonas amargas de un viaje, de la continua traslación, que dejas atrás lo que te gusta y lo que no y que en nuestro caso, por ahora, siempre es lo primero.

Desde que todo este embrollo asomó en la cabeza siempre he fantaseado con una proyección en las murallas de Essaouira y he aquí que el asunto se hizo realidad; en realidad no fue gran cosa, hacía frío, poco público y había demasiada luz en la plaza para nuestro pequeño proyector pero yo estaba satisfecho. Fue una de esas noches prenavideñas en este pequeño punto costero, donde pescadores locales y turistas conviven tranquilamente cada uno a lo suyo; los unos pescando frescos jureles y tiburones y los otros imágenes inolvidables) donde me puse a recordar, agradecer y nombrar a todas las personas que nos han acogido en sus casas, todas y cada una de las noches en nuestro caracoliano circular hasta aquí.

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Parece increíble que al acabar la jornada de pedaleo y acercarse la fría noche, puedas encontrar sin demasiado esfuerzo a alguien que te invite a su casa a descansar, cenar, dormir, desayunar y reconfortarte sin pedir nada a cambio; parece difícil que esto ocurra ¿no?, pero tampoco miento ni exagero un ápice si digo que esto ocurría cada noche, todas y cada una. ¿No es esto maravilloso?, ¿no es un intercambio socio-cultural de primera?, ¿por qué nos seducen e inflaman contra quien nos quiere bien?, ¿por qué nos meten miedo y nos invitan a no salir de casa (por su seguridad, claro)? ¿no deberían potenciarse este tipo de experiencias por parte de las instituciones con más fervor y financiación con el objetivo de que gentes de culturas diferentes entiendan de una vez que las batallas mayores y menores con los vecinos y los de más allá son impuestas por unos pocos con intereses bien definidos y manipuladas, tergiversadas y espoleadas sin pudor por los execrables mass media que tanto se auto-engalanan de demócratas?.

Los primeros 1200 km por las carreteras marroquíes nos han deparado un poco de todo; saliendo de Tetuán hacia Oued Laou y Chefchaouen, nos recibieron impasibles las montañas del Rif. Entre nuestra falta de forma evidente, después de 15 días sin catar las burras, la terquedad de las rampas rifeñas (lo mínimo era un 8% de desnivel y no eran más cortas de 3 km) y los 80 kg de material transportado (sin contar la bici, las vituallas y el peso propio) atravesar el Rif fue un auténtico calvario. Datos: podíamos tardar todo el día en hacer 25 km para acabar exhaustos de verdad. Llegamos a alcanzar la vertiginosa velocidad de 3,5 km/h en la mayoría de los tramos de subida. Los paisajes de esta región montañosa son desde luego para disfrutar, pero en las subidas no podía ser, el cerebro y el cuerpo enteros estaban entregados, concentrados en cada pedalada, ni un gramo de nuestra vitalidad podía desviarse de este asunto; y después, eso sí, estaban las bajadas, pero… duraban tan poco.

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Tras Meknes, dejamos las montañas atrás y el paisaje se fue suavizando, predominando campos de labor y pastoreo. Le dimos un rodeo a Rabat y Casablanca evitando pasar por ellas.

A estas alturas ya circulábamos por ese particular asfalto de las carreteras secundarias marroquíes; si te agachas y lo examinas de cerca, parece la mismísima cordillera del Atlas en miniatura, es basto y parece untado de algún material adhesivo, claro que no lo hay, pero los neumáticos de la bici se adhieren con inusitado cariño a este particular alquitranado, cuesta mucho más avanzar. Estas carreteras secundarias no tienen arcén alguno, son más estrechas y además están mordidas por los laterales, o sea, que si no quiero meter las ruedas del carro en alguno de los agujeros de los bordes hay que circular por el centro de la vía, como si de un vehículo más se tratase, y eso, sumado a la velocidad tortuguil que llevamos, no es una buena combinación. Todos los españoles y europeos que nos topamos coinciden en que los marroquíes conducen muy mal, pero después de muchos kilómetros por estas carreteras (es la 14º vez que visito Marruecos, 12 de ellas en mi coche) he entendido que sólo es una forma diferente de conducir y que si no te adaptas a ella y sigues conduciendo como en Europa, es entonces cuando es peligroso. Todo/a conductor/a entiende que lo primero es que el tráfico tiene que fluir. Partiendo de las normas de circulación más básicas, lo demás es fácil, dejarse llevar, frenar lo menos posible, encontrar hueco para pasar y sobretodo, entender que el resto va a hacer lo mismo que tú. Un ejemplo que nos ocurre a menudo: circulando en una vía de doble sentido estrecha y mordida, si viene por detrás un camión a 90 km/h y otro de frente a la misma velocidad, tú, en la bici, sabes dos cosas seguro: una es que si coincidimos los tres a la misma altura no cabemos y otra es que ellos no van a frenar (nunca hay mala fe), con lo que solo puedes hacer dos cosas: o tirarte al arcén pedregoso (si lo hay) o plantarte en medio de tu carril, obligando al camión que viene detrás a frenar, hasta que pase el que viene de frente… por ahora va bien la cosa. Lo que está claro es que nadie se enfada, todo el mundo acepta lo que en España sería intolerable: “¡Está invadiendo mi carril!”, “¡Se ha saltado un stop!”, “¡O dios mío, conduce hablando con el móvil!”, “¡Lleva los niños sin casco, sin cinturón y sin los protectores de fútbol americano y no va a la cárcel!”… Aquí la gente no bebe alcohol, con lo que no se conduce bebido y sí, están con la mano en el claxon a cada rato, y aún reconociendo que es bastante cansino, lo utilizan para avisarte, darte ánimos, saludarte etc… nunca para increparte. La mayoría de las personas que nos encontramos caminando, en moto, en burro, en bici o en coche nos sonríe, nos aplaude, nos da la bienvenida y nos felicita ¡Es todo un subidón! Se sabe que cuanto más al sur se está más va disminuyendo el “espacio vital” en el que se manejan en sus distintas culturas las personas; no es lo mismo lo que nos tocamos en una conversación en España que lo que lo hacen los británicos por ejemplo. Pues esa distancia de separación , respeto etc que no es igual en todas partes, se manifiesta también a la hora de conducir y es ahí donde salimos perdiendo… a veces pasan demasiado cerca y es difícil contener el quintal de improperios, pero es lo que hay.

Ḿás de Marruecos:

Por ahora todo nos va tan bien que estamos con la mosca detrás de la oreja; el cielo nos enseña su mejor cara, apenas nos ha llovido desde que salimos de Tánger y si exceptuamos un día, todavía en zona de influencia del Levante, en la que el dichoso viento racheado quería tirarnos de la bici y robarnos la bandera, cosa que consiguió, el tiempo ha sido inmejorable considerando que estamos en invierno, con sus días cortos cortos y sus noches largas y frías.

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Disfrutamos mucho de los productos de temporada, la fruta, el aceite de oliva recién molido, los huevos recién cogidos del culo de la gallina, fumar de lo que dan las montañas (bueno, eso siempre es de temporada… y de primera). Como vegetarianos también salimos ganando por estas tierras, aunque la carne es el producto estrella, hay alternativas varias que afortunadamente varían nuestra dieta; no es difícil encontrar en pequeños puestos alubias o lentejas cocidas separadas de los entresijos y demás guarrerías carnícolas, en cada pueblo se consiguen sin problemas frutos secos y especias ricas ricas con lo que en éste aspecto estamos encantadas, además llevamos una olla a presión (ALZA) para cocinar con sustancia cuando no haya más remedio.

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Nos movemos por zonas rurales y estas son sus ventajas. Algunos inconvenientes también hay, son pequeños pero muy cabroncetes, por ejemplo me refiero al puñado de pulgas que engordó lo indecible a nuestra costa cuando pasamos dos noches inolvidables conviviendo con una familia de pastores muy humildes, el suelo donde dormimos estaba duro pero el respeto y cariño con el que nos agasajaron pese a sus carencias de todo fue memorable. Gracias familia Errami.

Instituciones:

El apoyo que está teniendo CINECICLETA desde que comenzó el viaje es indudable; y aquí en Marruecos hemos constatado lo que ya habíamos experimentado en los 2 años previos a la partida. Que en España las instituciones públicas ni siquiera se planteen apoyar un proyecto como este no sorprende a nadie, y a nosotros menos que no gastamos demasiada energía en comprobarlo; que en un país como Marruecos donde una no tiene tantos recursos para manejarse continúe ese ninguneo por parte de las mismas tampoco nos sorprende, sobre todo cuando lo único que vamos buscando es una noche de alojamiento donde sea, nunca dinero..Pero no podemos dejar de comparar cuando otras instituciones nos apoyan sin miramientos. Voy al grano. Muchas asociaciones marroquíes (“Montagnes Media” en Chefchaouen, “SOS Village d’enfants” en Al jadida Agadir y Marrakech, “Feria del libro” en M’diq entre otras, siempre nos han dado cobertura logística, las francesas ¿qué decir? Todavía nos estamos preguntándo que hay detrás de tanta generosidad y elegancia en Audrie y Mariam (I.F de Tetuán), Damien y Said (I.F. El jadida) y por supuesto Adine y Mathieu (I.F. Marrakech) por qué sin pedirlo nos ponen hoteles de 5 estrellas (Marrakech) durante 4 noches y además nos pagan dietas (Marrakech, El jadida). Sabemos que es una excepción, pero ¡qué bien sienta dejarse querer! También nos hemos sentido queridos y apoyados por muchos/as españoles que nos hemos cruzado, pero siempre ha sido de forma particular, institucionalmente nadie abre sus puertas, todo es pose y farsa, palmadita en la espalda y si te he visto no me acuerdo; creo que no hace falta nombrarlas y hurgar más en la herida, ellas mismas se darán por aludidas si alguna vez leen estas líneas.

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Por hoy creo que vale, además en una jornada de luto post electoral como ésta lo mejor es ovillarse y alargar el periodo reflexivo que lleve al silencio total; y no pensar que de nuevo el grueso de los habitantes de la piel de toro han decidido por las más rancias derechonas (las dos claro), los hijos del pasado oscuro siguen gobernado… y van casi 40 años.

Sigo dando las gracias por mi suerte que no se agota, Isa sigue a mi lado y disfrutando, no puedo pedir nada más.

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Salud, suerte y amor.

K

Si me permitís, quisiera hacer una recomendación literaria en estos día de espumillón, serpentina y corbata en la cabeza a modo de abalorio siux. El poeta ha hablado, ha desbarrado, lo ha escupido todo, no hay manera de parar de reír ni de asentir al leer esta sátira desternillante. Albert Plá en estado puro, en su primer libro “España de mierda” nos cuenta lo que fantasea exageradamente sobre la realidad patria. ¡¡¡Imperdible!!!

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4 comments

  1. Me encanta leeros y de verdad no importa si os lamentais….entra dentro de la vida y de la dureza de muchos momentos de vuestra marcha por Africa.
    Besitos, os quiero. Amaia

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  2. Queridos amigos cinecicletos, algunos cinefilos y filantropos menores os estamos siguiendo desde un pueblito en las montañas de la provincia de la provincia de Guadalajara, en donde tambien, aunque de modo sedentario, vamos trayendo el cine de vez en cuando, cada vez con mas emoción. Os deseamos mucha suerte y alegría.

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